Centinelas' Summer 2017

Imagen Fuimos con intención de celebrar los jóvenes de la RCC nuestras bodas de Oro... ¡Y menuda celebración nos tenía preparada Dios!

Como siempre en nuestras vidas, la iniciativa es suya, el protagonismo suyo y nuestro éxito su victoria.

Quisimos preparar el campamento con los ingredientes propios de una Iglesia en salida y lista para vivir en misión: Conversión personal, descubrir nuestro corazón misionero, vivir una espiritualidad encarnada en el sufrimiento de mi hermano, tiempo de misiones con ancianos, enfermos, drogodependientes, niños, abortorios... y para culminar todo una macroevangelización a través de la alegría, la gratuidad total y la acogida. ¡Un planazo!

Y Dios quiso respondernos con su lenguaje, que siempre es nuevo para nosotros: Amor fraterno, unidad, familia y una vivencia nueva de lo que es la entrega en nuestra vida. ¡Él quiere romper nuestros esquemas y enseñarnos a vivir nuestra vida desde su mentalidad y su mirada!

No nuestra felicidad sino la felicidad de mis hermanos. No nuestro regocijo sino la paz y la acogida en mi familia biológica y espiritual. No una entrega parcial reservándome mis espacios de seguridad, sino una entrega total donde asumo riesgos y pongo mi vida en jaque para provocar el cambio que quiero ver en la sociedad.

Queríamos hablar de Visión y Dios nos recordó que antes de hablar de ella tenemos que hablar en el lenguaje de la Comunión (vivir en unidad, en común-unidad) y de la Unción (vivir en obediencia al Espíritu Santo, dejándolo llevar por Él más allá de nuestras seguridades y nuestras expectativas personales).

Sentimos en definitiva que este ha sido un tiempo profético por todo lo que ha hablado Dios y pedimos con ardor que sea un tiempo nuevo para la RCC, la Iglesia y el mundo.

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