TESTIMONIOS ENJ'08

 

Tal vez sea cierto, que cuanto más dolor, más gracia.... si se consigue perdonar.

No puedo decir que el principio de mi vida fuera normal ni dejara de serlo...Hay una determinada edad en la que empiezas a ser consciente de quien eres, de tus movimientos, empiezas a darte cuenta de quien tienes alrededor, quienes te levantan cuando te caes, y les empiezas a coger cariño y mucho aprecio.
Mi vida puede que fuera un tanto especial respecto a la de otros niños...tan solo con 5 años parece que no, pero uno ya se da cuenta de lo que hay, si alegria o tristeza y temor. Mi rutina consistía en ir de una casa a otra, en una estaba mi padre, en la otra mi madre, en una yo sentia felicidad, cariño, seguridad, en la otra temor, inseguridad, me sentia descuidada y se podría pensar ¿puede llegar a ser que esto fuera porque en una estaba la presencia de Dios y en la otra no? ¡por supuestísimo! Despues de tantos años llorando, viendo como una persona que te quiere te tiene que dejar por obligación en un lugar en el que sufres, en el que te quedas sola en una habitación llorando sin nadie que vaya a decirte que no llores mas...quizás Dios ya me mantenía sin yo saberlo.
Al final te das cuenta de que hay personas que te pueden hacer hacer llorar, te pueden hacer sufrir, te pueden herir muy hondamente y otras que te pueden ayudar, amar, consolar...pero el único que puede curar, que puede sanarte las heridas, es Dios, quien te escucha, te sana, te perdona, quien siempre está, esperandote, a quien le vas a fallar tantas veces y que te va a perdonar...ese es El.
En el pasado encuentro nacional de jovenes, yo pedí a Dios para que me ayudara a perdonar...porque no hay motivo para guardar rencor en el corazón, porque lo único que puedo y debo hacer es entregarme por entero a Él.
Estos cuatro días me hicieron pensar en el perdón, eso que me ha faltado desde tan pequeña y que es tan necesario...y a Él le entregué todo, esas noches sin dormir en esa casa fria y oscura en la que lo único que pensaba era en volver a ver lo antes posible a mi padre y abrazarle y volver a sonreir. Se lo entregué todo y le di gracias por la vida que me habia dado, porque me habia dado lo mas maravilloso que se puede tener: a cambio de no haber tenido a mi lado a mi madre, me habia permitido tener su presencia en mi vida, a Dios, Jesús y al Espíritu Santo, lo único necesario para ser feliz. Le entregué todo y Él me escuchó y le pedí perdón por haberle hecho esperar tanto tiempo para poder escuchar mi voz y El me perdonó...y oré por mi madre en muchos momentos del retiro, para que ya hubiera conseguido abandonar por completo el mundo del egoismo y la mentira, para que se fuera alejando poco a poco del mundo del pecado...y logré perdonarla y Dios me habló, le escuché y me dijo que había logrado perdonar, que Él estaba orgulloso de ello y me sentí la persona mas feliz del mundo.
Mi grupo de oración, Caná, para mi ha sido una experiencia única en mi vida ya que a través de el he conocido al Señor y a muchas otras personas como yo, y eso es lo más bonito, el haberlos conocido y mediante ellos a Cristo Jesús y con Cristo es cierto...CUANTO MAS DOLOR, MAS GRACIA SI SE CONSIGUE PERDONAR.

GRACIAS Y PERDON POR TODO.
ALABADO SEAS TU, POR SIEMPRE SEÑOR, QUE HACES NUEVAS TODAS LAS COSAS.
SARA BENITO, 13 AÑOS, ZARAGOZA.

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