Todo empezó hace dos años en el primer campamento para jóvenes (CNA), allí fue dónde descubrí a Dios (aunque llevo desde pequeñita en la renovación carismática).Éramos unos 20 jóvenes, como mucho, pero aún así Dios se derramó enormemente en nosotros. Antes yo iba a los encuentros por mis padres pero desde entonces vengo por mí misma. En este encuentro yo creía que Dios no tenía nada preparado para mí, pero me equivocaba. Cuánto más cerca estaba la Semana Santa yo menos ganas tenía de ir, pero una vez que estás allí ya no te quieres ir, todo lo contrario. Los primeros días me sentía un poco desconcentrada pensando en otras cosas, hasta que llegó el sábado. En la oración de la tarde, en la que solo estábamos los adolescentes, allí Dios me tocó profundamente y lo sentí muy cerca de mí. Para que esto ocurriera me ayudó bastante Sara, del señorío de Jesús, que rezó por mi. Y como podéis observar Dios nos ama y nos lo demuestra día a día aunque nosotros no nos demos cuenta. ¡Gloria a Dios!
Paula Rodríguez (Galicia) |