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"Yo hago nuevas todas las cosas" (Ap 21,5)
No fue solamente el lema del Encuentro Nacional de Jóvenes 2008 (ENJ08) que celebramos en San Lorenzo del Escorial (Madrid), del 6 al 8 de diciembre de 2008. Fue y es un hecho real. Un deseo, un sueño ardiente del Señor que se está haciendo realidad, del cual pudimos ver muchos signos en este encuentro. Más de uno al llegar habrá pensado: "esto ya lo he vivido, no creo que ocurra nada nuevo, seguro que es más de lo mismo...". Pero no. El Señor nos demostró, a los más de 400 jóvenes venidos de todos los puntos de España, que Él hace TODO nuevo.
Para las enseñanzas estuvimos divididos en dos grupos: los que participaban por primera vez en este tipo de encuentros estuvieron con el MNA mientras que los jóvenes adultos estuvimos con nuestro querido amigo maltés Noel Chircop. Durante las enseñanzas Noel nos instó a no tener miedo a mirar nuestra verdad porque es la única manera de reconocer que necesitamos "algo nuevo". También nos habló de la necesidad de ser cristianos fuertes, lo que implica seguir a Cristo hasta el final para poder decir con el Apóstol: "No soy yo quien vive, es Cristo quien vive en mí" (Gal. 2,20). Finalmente nos recordó que estamos llamados a ser profetas en nuestra sociedad, a ser la luz del mundo, la luz de España. ¡Sorprendente el kerygma para los más nuevos y menores de 18 años! ¡Muy artístico y expresivo, pero delicadamente espiritual, impartido por los hermanos del MNA, con la unción del Espíritu Santo!
Por la tarde pudimos participar en diversos talleres enfocados a diferentes edades entre los que cabe destacar: afectividad y sexualidad, temas que interesan a los adolescentes, medios de comunicación, grupos de profundización, el cristianismo en Tolkien, teatro, danza, etc.
El sábado por la noche tuvimos adoración eucarística, momento esencial de encuentro con el Señor. Antes de finalizar la adoración, el Señor se paseó por toda la sala y se detuvo un instante delante de cada fila para que pudiéramos adorarlo y despedirnos de Él entre cantos y palmas.
En la oración de la mañana del domingo el Señor se derramó con fuerza y con poder sobre los que estábamos presentes y se vivieron momentos de intensa emoción y sanación. El Señor tocó y liberó los corazones de los que fueron por primera vez así como de los que llevamos más tiempo en este camino... Gracias a todos los que habéis estado intercediendo (Más de 70 conventos y muchos hermanos de la Renovación) y a quienes intercedieron delante del Señor en aquel momento, muchos pudimos experimentar el abrazo del Dios que nos ama haciéndose misericordia.
¡Sorprendente el júbilo y el gozo en las alabanzas! ¡El respeto y la adoración a Jesús sacramentado, que penetraba nuestros corazones con su presencia! ¡Sorprendente ver la acción del Espíritu Santo a través de nuestros hermanos sacerdotes que, con disponibilidad y humildad, nos atendían y nos hablaban de parte de Dios en unas eucaristías preciosas!
Hay un antes y un después para muchos de estos jóvenes. La misericordia de Dios es infinita y el Señor los atrajo para darles vida nueva, para sanar corazones, para liberar y para encontrarse con ellos, diciéndoles que les ama profundamente y que los quiere libres en Él.
Fueron tres días de bendiciones en los que pudimos ver la acción del Señor y demostrar que no está reñido el ser joven y el estar comprometido con Cristo y con su Iglesia. Todos regresamos a casa agotados, tal vez un poco tristes a la hora de las despedidas, pero con la certeza de que Él cumple Su promesa: Él hace nuevas todas las cosas. Bendito sea Dios.
SDG
Antonio Rodríguez, Belén Riol y Martiño Rodríguez.
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